Caper emissarius: el macho cabrío para Azazel

Luce extraño o inconsistente que un poeta como Ramos Sucre, cuya escritura se juzga “de tono satánico” (Francisco Pérez Perdomo) y de quien se sospecha una adhesión más personal que estilística “a un cierto satanismo” (Oscar Sambrano), haya elegido en “El disidente” la forma latina cabrío emisario en lugar de la hebrea Azazel. Este enigma se agrava si recordamos que la crítica unánimente acuerda a Ramos Sucre la pasión por la palabra original y exacta. (Pero ya descubriremos que en este caso no hay palabra original ni exacta, aunque sí búsqueda apasionada de ella.)

Azazel (עזאזל, transliterado (ăzā)zēl) tiene una historia de debatidas interpretaciones. Hay cuatro principales y discordantes posiciones. La primera lo deriva de las palabras hebreas ez (chivo) y ‘azal (salir, alejar, escapar); significaría, por tanto, “chivo que sale o se aleja o escapa”. La segunda invoca el arameo ‘azala (remover o eliminar) para establecer el significado de “chivo para remoción o eliminación”. La tercera es la común interpretación rabínica: designa el lugar desde el que se arrojaba al animal o la tierra baldía a la cual se lo expulsaba. La cuarta afirma que es el nombre propio de un demonio del desierto, rival de Yahveh. Recientemente, Hayim Tawil sugiere que es una deliberada metátesis de עזזאל, cuyo significado sería “fiero dios”; para Jacqueline de Roo la metátesis encubre la intimidatoria fórmula “poderosa furia o ira de Dios”; en consecuencia, la expresión “para Azazel” (לעזאזל) pavorosamente significaría “para el fiero Dios” o “para la poderosa furia o ira de Dios”.

De las cuatro interpretaciones clásicas, las más famosas o aceptadas son la primera y la última. Así, los setenta y dos legendarios sabios judíos que vertieron la Septuaginta aprobaron la derivación de ez’azal y la tradujeron con las varias formas de αποπομπη (“llevar lejos”). El solitario Jerónimo adoptó esa solución en la Vulgata y la condensó en caper emissarius, chivo enviado o lanzado lejos: “cuius autem in caprum emissarium statuet eum vivum coram Domino ut fundat preces super eo et emittat illum in solitudinem” (Biblia Sacra, Lev. 16:10). Los diez eruditos que en Westminster tradujeron el Pentateuco para la King James siguieron a Jerónimo al traducir Azazel por scapegoat. El vocablo había sido, al parecer, creado por William Tyndale, quien tradujo Levítico 16:8 de esta manera: “And Aaro cast lotter ouer the .ij. gootes: one lotte for the Lorde, ad another for a scapegoote” (English Hexapla); que Tyndale interpreta el versículo de acuerdo a la Vulgata lo prueba su traducción de la frase inicial del verso 10: “But the goote on which the lotte fell to scape” (English Hexapla).

De esa tradición disintieron los autores de la primera versión española de la Biblia, Casiodoro de Reina, traductor en 1569, y Cipriano de Valera, su revisor en 1602: con reverente o temerosa prudencia se abstuvieron de traducir el término y prefirieron la transliteración canónica, según comprobamos en la Reina-Valera de 1909: “Mas el macho cabrío, sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante de Jehová, para hacer la reconciliación sobre él, para enviarlo á Azazel al desierto” (Lev. 16:10).

De lo anterior podría inferirse que Ramos Sucre sigue fielmente la Vulgata. Sin embargo, hay razones para sospechar que su elección de la fórmula de Jerónimo la motiva algo más que la mera fidelidad de latinista. En carta del 26 de marzo de 1924, el poeta recomienda a su hermano Lorenzo que compre libros en versiones francesas y en prosa, “excepto la Biblia, que debe ser la versión protestante de Cipriano de Valera”. Esta recomendación no debe extrañar en Ramos Sucre, de quien ya sabemos que “solía comentar el Pentateuco”, tarea cuya exactitud demanda el cotejo de traducciones, comentarios y concordancias. El poeta conocía, pues, la versión de Reina-Valera y seguramente conocía también la diferente solución que los españoles habían dado al problema. Por otra parte, debió recordar el caso de John Milton. Este, en el Paradise Lost, sigue una famosa tradición judía, llamando Azazel al portaestandarte de los ejércitos de Satán:

Azazel as his right, a Cherube tall:
Who forthwith from the glittering Staff unfurld
Th’ Imperial Ensign, which full high advanc’t
Shon like a Meteor streaming to the Wind
With Gemms and Golden lustre rich imblaz’d ( Paradise Lost 1, 534-38 )

Azazel nombra aquí a un enemigo de Dios. Milton sabía que la entonces reciente King James traducía el término como scapegoat, pero esa interpretación ceremonial no convenía a su escena bélica; Azazel se ajustaba mejor a su épica celestial.

De ahí nuestro problema: Ramos Sucre rechazó Azazel como nombre propio del demonio o rival de Yahveh, desechando así una forma que multiplicaría las alusiones de blasfemia y rebeldía satánica. Adelanto mis conjeturas: el poeta emplea cabrío emisario, premeditamente elige la etimología ez’azal, porque su escena requiere el énfasis en lo ritual. Su elección de la frase cabrío emisario no es una obediente aceptación de la Vulgata: decide interpretar Azazel como caper emissarius, porque esa forma convenientemente alude a las semejanzas rituales entre el cabrío y el ave. No elige Azazel porque acentuaría y señalaría el satanismo de la ceremonia; elige cabrío emisario porque acentúa y señala el juego con las disposiciones sacrificiales de la Torah.

* Notas relacionadas: Censura poética | Ramos Sucre hoy | El efecto del cabrío para Azazel | Disidentes, herejes y dictaduras.

Un Comentario

  1. Azrael
    Escrito 3/09/2007 a las 12:45 pm | Enlace permanente

    :o


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