Raquel Rivas ganó Bienal Ramos Sucre de Ensayo 2009

Con un texto titulado Narrar en Dictadura. Renovación estética y fábulas de identidad en la Venezuela perezjimenista, la investigadora Raquel Rivas ganó la Bienal Ramos Sucre de este año, en la mención ensayo.

Rivas es graduada en Comunicación Social, ejerció poco tiempo el periodismo (“¡conservo mi carnet del Colegio Nacional de Periodistas de todas maneras!”) y posteriormente se dedicó de lleno a la docencia y a la investigación literaria, concretamente en el posgrado en Literatura de la Universidad Simón Bolívar.

Actualmente comienza a abordar la escritura de ficción, y propone algunos escritos en el blog notasparaeliza.blogspot.com, desde Edimburgo, donde está establecida actualmente.

“El ensayo -el ganador- analiza nueve novelas publicadas entre 1948 y 1958. Se trata del período inmediatamente posterior a la caída de Gallegos y es el momento de ascenso y consolidación de la dictadura de Pérez Jiménez. La idea era contrarrestar un poco la leyenda negra de que en esos años la literatura se estancó y sólo se publicaron novelas costumbristas. El texto muestra que durante el período dictarorial hubo un impulso de renovación importante y que muchas de las novelas publicadas entonces han sido olvidadas por la crítica”, señala, y alberga la esperanza de que con tal investigación tal vez haya una reedición de las novelas.

Rivas tiene otros ensayos publicados con anterioridad, como Bulla y buchiplumeo. Masificación cultural y recepción letrada en la Venezuela gomecista, editado por La Nave Va. Pero ahora apuesta por lo digital, y exclama: “¡cero papel!”.

“No había concursado antes en la Bienal Ramos Sucre. En estos dos últimos años he estado enviando mis textos a algunos concursos de narrativa, porque es lo que estoy haciendo ahora. Pero no he tenido suerte. Tal vez este premio traiga otros. Cruzo los dedos”, comenta.

Aunque tiene tiempo alejada de las lides periodísticas, considera que “el cierre de medios de comunicación es tal vez una de las caras más visibles del estado de la democracia en Venezuela. Es una de las noticias que produce más impacto afuera. Pero sería mucho más válido que la comunidad internacional se conmoviera más por la falta de hospitales, de escuelas, de empleo, de luz eléctrica y de agua”.

Sobre su incursión en otros géneros, además del ensayo, explica que escribe cuentos y una novela histórica “que no termina de salir. Hay dos novelas mías publicadas en blogs. Me gusta ese medio, es democrático y te deja inventar sin preocuparte demasiado por quién te lee o cómo o dónde”.

Tomado de El Universal, 31 de diciembre del 2009.

Ramos Sucre en inglés. Traducciones de Guillermo Parra

Guillermo Parra ha traducido al inglés varios textos de Ramos Sucre. Algunas dificultades de esa tarea son evidentes: las referencias históricas o culturales y los giros etimológicos.

La traducción de “El Disidente” es un ejemplo de ellas. Parra elige traducir “cabrío emisario” literalmente: “emissary goat”, en lugar de emplear el vocablo “scapegoat”, más común en inglés. La referencia se oscurece, pero la literalidad conserva las alusiones rituales que enlazan al cabrío con el ave nocturna.

Otra dificultad: ¿Puede indicar el lector una mejor traducción para “asombradizo” (“easily-alarmed”), que en el español moderno significa “espantadizo” y en el antiguo “sombrío”, y que por ello crea otro enlace con la frase “ave nocturna”?

Dejo aquí la traducción completa de “El Disidente”, que puede consultarse en el blog de Parra, acompañada del texto original.

The Dissident

San Francisco De Sales advised channeling invectives at the demon, to drive him away from our presence. I had read in another ascetic writer about the healthy habit of throwing oneself face down on the naked earth.
The crowd of the possessed had disturbed the attention of Bodin, the honest French jurist, and motivated extensive works from his pen.
The tortures spread terror and grieved the spirit. The cases of alienation multiplied and the father of a hanged man declared himself equal to Jesus Christ and went out at night to complain with a sepulchral voice.
I never reconciled myself with the gloomy art of the bewitched and I was able to wait at close range for the end of the bonfires of repression.
Amid the constant threat, I wanted to expiate my ignored faults and throw off the satellites of an easily-alarmed power. I remembered the ceremony of the Israelites with the emissary goat and I used it with a nocturnal bird.

He aquí el texto original:

EL DISIDENTE

SAN FRANCISCO DE SALES aconsejaba dirigir invectivas al demonio, para alejarlo de nuestra presencia. Yo había leído en otro escritor ascético la costumbre saludable de arrojarse de bruces sobre la tierra desnuda.
La muchedumbre de los posesos había molestado la atención de Bodin, el probo jurisconsulto francés, y motivado largos trabajos de su pluma.
Los suplicios difundían el terror y contristaban el ánimo. Se multiplicaron los casos de enajenación y el padre de un ahorcado se declaró igual a Jesucristo y salió de noche a quejarse con voz sepulcral.
No me avine jamás con el arte lúgubre de aquellos hechizados y pude esperar a mansalva el fin de las hogueras de la represión.
En medio de la amenaza constante, quise expiar mis culpas ignoradas y despistar los satélites de un poder asombradizo. Recordé la ceremonia de los israelitas con el cabrío emisario y la usé con un ave nocturna.

* Notas relacionadas: Biografía de Ramos Sucre por Guillermo Parra en el blog del Project for Innovative Poetry.

Le chant inquietm: Antología de Ramos Sucre en francés

Mi amiga Carolina Lozada me envió esta información que comparto con Uds.:

La Casa Nacional de las Letras Andrés Bello presentará el libro El canto anhelante (Le chant inquietm), antología basada en la obra del poeta venezolano José Antonio Ramos Sucre, este martes 11 de agosto a las 2:00pm, en el salón Rojo de esta institución.

Esta obra, escrita y traducida al francés por François Migeot y editada conjuntamente por Monte Ávila Editores Latinoamericana y L’atelier du grand tétras, de Besançon, Francia, fue realizada con motivo de cumplirse en el 2010 los 80 años de la muerte del poeta José Antonio Ramos Sucre en Ginebra.

Asimismo Migeot ha recibido la invitación del Salón de Literatura de Ginebra y la Casa de América Latina en París, para presentar este libro el año próximo.

La nota completa la pueden leer aquí.

La tarea del testigo de Rubi Guerra. Impresiones (i)

La tarea del testigo de Rubi Guerra coloca al lector de Ramos Sucre al borde de la afrenta y casi de la traición. Mientras recorre esas páginas, el lector debe suspender o postergar el reconocimiento de frases, pensamientos, fechas y hechos que identifica como propios de la obra y vida del poeta. Las claves y palabras aparecen las más de las veces fieles, otras muchas desplazadas y transmutadas, siempre reconocibles, pero siempre asignadas a un personaje al que nunca abiertamente se identificará como José Antonio Ramos Sucre.

El lector de Ramos Sucre se halla, pues, literalmente en un entredicho: entre lo que dice el poeta y lo que dice el narrador de La tarea del testigo. Y precisamente por ello, ese lector no puede realizar la tarea de dar testimonio, ya que decir la verdad de uno es tergiversar, negar, invertir, mutilar o desplazar la del otro. En otras palabras, decir sólo una verdad es dar falso testimonio, aunque éste se quiera imparcial y aséptico y aun de buena voluntad.

La tarea del lector en entredicho no puede ser entonces la de separar la verdad de la mentira o la copia del original, sino atestiguar lo que está entre ellos. Su tarea es señalar el modo en que el texto de Rubi Guerra difiere repitiendo el de Ramos Sucre, sin negarlo o contradecirlo, ya que el texto ramosucreano es a la vez un texto de glosas o repeticiones comentadas, repeticiones y glosas no sólo de mitos e historias y literaturas pasadas, sino incluso de críticas y objeciones contemporáneas o futuras: “Los juicios acerca de mis dos libros —dice Ramos Sucre— han sido muy superficiales. No es fácil escribir un buen juicio sobre dos libros tan acendrados o refinados”.

La manera más obvia, y acaso más riesgosa, de iniciar esa tarea es indicando los préstamos e injertos de los textos de Ramos Sucre en el de Guerra.

La tarea del testigo registra una carta del Cónsul del 5 de febrero de 1930:

Finalmente me han dado de alta. Con seguridad científica, los médicos alemanaes afirman que la amibiasis ha desaparecido, las causas de mi insomnio, me dicen, habrá que buscarlas en mis nervios.” (p. 18)

En la misma fecha, Ramos Sucre escribió:

El Instituto tropical de Hamburgo asegura haberme curado la amibiasis perfectamente. Pero los trastornos nerviosos no han desaparecido aún y se manifiestan de modo contradictorio.

El Cónsul escribe el 9 de febrero de 1930:

Dos hombres y una mujer, hoscos y aburridos, me miran desde la barra; dicen en voz alta palabras que no logro comprender. A pesar del trato con médicos y enfermeras, el alemán sigue siendo una lengua con la que tengo dificultades. (pág. 21)

Ramos Sucre se refiere a lo mismo en una carta de un día antes:

Hablo bastante bien el alemán y lo oigo difícilmente. 8 de enero.

El Cónsul confía, el 13 de febrero de 1930, las traumáticas experiencias y relaciones familiares de su niñez:

el presbítero R.M., una eminencia, un sabio, pero también un imbécil que no sabía tratar con un niño ni atender a sus necesidades. Incurría en una severidad estúpida por causas baladíes. … Yo pasaba días y días sin salir a la calle y me asaltaban accesos de desesperación y permanecía horas llorando y riendo al mismo tiempo. (p. 27)

Ramos Sucre expresará en casi iguales palabras idénticas experiencias y sentimientos, sólo que las fecha el 25 de octubre de 1929:

El Padre Ramos ignoraba por completo el miramiento que se debe a un niño. Incurría en una severidad estúpida por causas baladíes. … Yo pasaba días y días sin salir a la calle y me asaltaban entonces accesos de desesperación y permanecía horas llorando y riendo al mismo tiempo.

El Cónsul confiesa, el 18 de febrero de 1930, su espíritu extranjero:

Me aterran los rugidos de la virtud antropófaga que, por fortuna, no se oyen por aquí. Yo debí nacer en Europa porque soy profundamente corrompido, o sea humano. (pag. 30)

Ramos Sucre declaró ese espíritu el 5 de febrero de 1930:

Los rugidos de la virtud antropófaga no se oyen por aquí. … Yo debí nacer en Europa porque soy profundamente corrompido o sea humano.

Nos nos apresuremos a reducir las anteriores préstamos o injertos a simple copias o reproducciones. Alguna vez el narrador le es infiel a Ramos Sucre:

Las dos o tres veces que acudió a esa mesa no abrió la boca, a pesar de los intentos bienintencionados de algunas señoras, empeñadas en descubrir en él cualidades sociales inexistentes. (p. 12)

Pero Ramos Sucre ya advirtió, el 8 de abril de 1930, contra tales inexactos juicios sobre su carácter:

Tú sabes que personas interesadas han esparcido por allí que yo soy intratable. No dejes triunfar esa infame leyenda. Yo soy muy accesible y cortés.

Ahora bien, este es el punto en que el lector de Ramos Sucre debe esquivar la lectura forense, la que sólo desmembra el texto para presentar evidencias. Ella sólo lo conduciría a remitir un texto al otro, a la filiación sin matices. ¿Pero puede un testigo identificar la glosa de la glosa y con ello el incierto origen del texto? En verdad, el lector de Ramos Sucre está obligado a dar cuenta de la novela y lo hará asociando los textos de ésta con los de aquél, arriesgándose a tergiversarla —justificada y necesariamente tal vez, pero no del todo—, pero al dar cuenta de ella, en cierta manera traicionará o le será infiel al poeta.

Creo que si lector de ambos textos quiere realizar la tarea del testigo, dar testimonio, deberá ubicarse en este entredicho, en este predicamento: entre dos dichos y dos predicados. Sospecho que las ideas de Kierkegaard sobre la reminiscencia y la repetición pueden ser de utilidad al lector de Ramos Sucre. Pero esto será objeto de otra nota.

Carolina: Doy acuse de haber recibido la novela el pasado 8 de julio. ¡Gracias!

La poesía de José Antonio Ramos Sucre. Augusto Mijares (ii)

Anotemos de paso el poder con que el autor maneja el movimiento o sugiere el reposo; así, cuando arrebata la figura de Bermúdez de la malvada leyenda popular y, en un párrafo, nos deja de pronto inmóvil al “caballero cejijunto”, mientras en el fondo del cuadro se atropellan sus hazañas numerosas.

Por otra parte, no es Ramos Sucre “de esos que piensan con la pluma mojada en la mano y menos todavía de los que se entregan a sus pasiones ante el tintero abierto, sentados en su sillón y mirando el papel”, sus héroes ya han vivido copiosamente en su espíritu cuando se decidía a presentárnoslos; diríase que sólo recurre a la expresión literaria cuando la tensión lírica se le hace insoportable.

Nos transmite entonces la escena que en el momento ve, un fragmento de la interesantísima aventura; pero no por eso cada uno de estos poemas en prosa deja de ser completo y definitivo. El autor aborrece seguramente esa tiranía de socorridas menudencias con que paralizan al lector otros más cautos; tiene la arrogancia de abandonar sus personajes para que vivan en nosotros, porque sabe que su vitalidad no peligra cuando cerramos el libro; las almas tacañas podrán rehuirlos, atermorizarse, pero no trasladarlos a empresas vulgares. Cada uno de ellos sigue viviendo según su voluntad, como Héroes.

Desbordan así estos poemas en lances temerarios, ideas insomnes, pasiones que rehúsan resignarse. Para el que no puede pasar días sin devorar una ración de periódicos o de novelas pseudo naturalistas, esta poesía resulta desconcertante; el que sabe mirar con prudencia la letra de molde y ama las aventuras espirituales, leerá uno de estos poemas, supongamos esa punzante descripción de “El Fugitivo”, y sentirá la necesidad de mantenerse en suspenso, para esuchar, ahora por boca del propio personaje, el relato de sus fatigas; o para seguirlo todavía en su aventura alucinante.

Y al terminar, después de muchos días, el libro, ante la creación con que encuentra enriquecidas para siempre sus perspectivas mentales, sentirá para el autor el agradecimiento con que los perseguidos de La Odisea recibían la hospitalidad, sentados a la mesa de los Héroes. El Aeda cantaba para ellos, y sus miradas, todavía inseguras de fluctuar sobre el peligro, descansaban divagando sobre los muros de la mansión acogedora o siguiendo el ir y venir de las afanosas doncellas.

*****

El Universal. Caracas, 15 de junio de 1930.

* Notas relacionadas: La poesía de José Antonio Ramos Sucre. Augusto Mijares (i).

La poesía de José Antonio Ramos Sucre. Augusto Mijares (i)

Poeta en prosa, y como tal ininteligible y molesto para los que no acceden a aventurarse en el torbellino lírico sino cuando han sido previamente advertidos por la apariencia de los renglones cortos.

Poeta de élite que exige al lector un espíritu casi tan ágil como el del propio artista, porque no es éste, ciertamente, de los que construyen peldaños de declamación para hacerse más accesibles a las almas fláccidas.

Poeta que convive con los personajes de Dante, Shakespeare y Homero, y siente y quiere afirmar que ellos tienen una realidad más cierta y más legítima que la del transeúnte callejero.

No será, pues, para aquellos que pretenden considerar como un descanso la lectura y sólo le dedican los ratos de extenuación en que ya no pueden divertirse o ganar dinero; tampoco para los que juzgan insensato todo lo que se mueva fuera de su ambiente espiritual de ideas familiares y sentimientos comedidos.

Almas infatigables en un ambiente densísimo y trágico, he ahí la impresión total que nos deja; y no quedan exceptuados ni aun aquellos poemas que parecen puramente descriptivos, pues una de las características de esta poesía es la violencia con que la figura humana se convierte en centro y razón de todo lo que vemos: en la descripción de tal castillo, del ocaso, de un paisaje, mucho más que la imagen plástica, tan nítida sin embargo, lo que se nos trasmite es, directamente, la pasión o la idea, la epopeya humana que allí vivieron; es lo que el Hombre ha sufrido, gozado o meditado allí, lo que hace que este paisaje sea para siempre inconfudible; fisonomías tan definidas, relieves tan conmovedores, no se producen objetivamente en la naturaleza.

Una nota sobre Ramos Sucre en Milenio

Magda Díaz Morales, autora del blog Apostillas literarias, nos brinda la información de la nota Estampa del insomne sobre Ramos Sucre en Milenio.

Gracias Magda.

XVII Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre (actualizada)

La Universidad de Oriente anunció las bases de la XVII Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre. Publico aquí la información que aparece en el anuncio respectivo en “El Nacional”. Si algún lector desea detalles adicionales tendrá que dirigirse o llamar a la dirección ofrecida por la Universidad de Oriente en las bases.  (Nota del 10 de abril del 2009:  he actualizado las bases del concurso según la información aparecida en esta página web de la Universidad de Oriente. En el número 4 se especifica el monto del premio para cada género.)

La Universidad de Oriente anuncia la apertura de la XVII Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre, en atención a las siguientes bases:

  1. La Bienal se establece para obras inéditas en los géneros de poesía y ensayo literario.
  2. La extensión para el género poesía no deberá ser menor de cincuenta (50) páginas tamaño carta. En el género ensayo literario la extensión mínima será de ochenta (80) páginas tamaño carta, de tema libre y deberá atender a los principios básicos de este género literario. No se admitirán obras publicadas ni en proceso de edición. De resultar publicado el libro ganador, se declarará el premio Desierto, sin que esto modifique cualquier otra decisión del jurado.
  3. Podrán participar autores venezolanos o extranjeros residenciados en Venezuela, con obras escritas en español.
  4. El premio es único e indivisible para cada género y consiste en DIEZ MIL BOLIVARES FUERTES (Bs. 10.000,00) y publicación de la obra galardonada. No será compartido ni deberá ser otorgado más de una vez a un mismo autor en el género en el cual haya sido galardonado. Será potestad del jurado otorgar menciones honoríficas.
  5. La Universidad de Oriente se reserva el derecho de publicación de las obras galardonadas hasta un año después de anunciado el veredicto.
  6. Las obras concursantes se entregarán en número de un (1) original y tres (3) copias transcritas y encuadernadas, firmadas bajo seudónimo. En sobre aparte y cerrado se enviará la identificación del autor, currículo, dirección, correo electrónico, números de teléfono, fax y respaldo de la obra en formato CD.
  7. No se devolverán originales ni copias de las obras recibidas.
  8. El jurado estará integrado por reconocidos escritores, cuyos nombres serán dados a conocer oportunamente.
  9. El plazo de recepción de las obras se inicia a partir de la publicación de las presentes bases y finalizará el día 15 de julio del año 2009.
  10. Las obras deberán ser enviadas a la siguiente dirección: Casa Ramos Sucre. Calle Sucre, Nº 29. Frente a la Iglesia Santa Inés, Cumaná-Estado Sucre, 6101. Telf.: 0293- 416-5327 al 29.
  11. La participación en la Bienal supone la plena aceptación de estas bases.

Sobre la figura del leproso en Ramos Sucre: notas de Foucault

Las figuras más citadas en los estudios de Ramos Sucre son las del caballero, el monje o el trovador. La mayor de las veces, se las asocia o muestra como evidencia del retraimiento o escapismo del poeta. Una figura menos estudiada es la del leproso. Ella aparece en variados textos, tanto ensayísticos como más propiamente poéticos. Indudablemente, esta figura puede invocarse como otra prueba de la evasión de Ramos Sucre e incluso de su visión del poeta como ser maldito y retirado del mundo. Ya he realizado esa lectura en mi nota Sacerdocio poético… y político: la figura del leproso. Al final de esa ella advierto, sin embargo, la necesidad de explorar las implicaciones políticas de la figura del leproso en el contexto de la dictadura de Juan Vicente Gómez.

De gran ayuda en este caso son diversas observaciones de Foucault sobre la lepra, que extraigo de su Historia de la locura en la época clásica:

Lo que durará más tiempo que la lepra, y que se mantendrá en una época en la cual, desde muchos años atrás, los leprosarios están vacíos, son los valores y las imágenes que se habían unido al personaje del leproso; permanecerá el sentido de su exclusión, la importancia en el grupo social de esta figura insistente y temible, a la cual no se puede apartar sin haber trazado antes alrededor de ella un círculo sagrado.

[los leprosos] testigos hieráticos del mal, logran su salvación en esta misma exclusión y gracias a ella: con una extraña reversibilidad que se opone a la de los méritos y plegarias, son salvados por la mano que no les es tendida. El pecador que abandona al leproso en su puerta, le abre las puertas de la salvación. “Por que tengas paciencia en tu enfermedad; pues Nuestro Señor no te desprecia por tu enfermedad, ni te aparta de su compañía; pues si tienes paciencia te salvarás, como el ladrón que murió delante de la casa del nuevo rico y que fue llevado derecho al paraíso. ” El abandono le significa salvación; la exclusión es una forma distinta de comunión. Desaparecida la lepra, olvidado el leproso, o casi, estas estructuras permanecerán. A menudo en los mismos lugares, los juegos de exclusión se repetirán, en forma extrañamente parecida, dos o tres siglos más tarde. Los pobres, los vagabundos, los muchachos de correccional, y las “cabezas alienadas”, tomarán nuevamente el papel abandonado por el ladrón, y veremos qué salvación se espera de esta exclusión, tanto para aquellos que la sufren como para quienes los excluyen. Con un sentido completamente nuevo, y en una cultura muy distinta, las formas subsistirán, esencialmente esta forma considerable de separación rigurosa, que es exclusión social, pero reintegración espiritual.

Foucault luego menciona los sucesores de la lepra: enfermedades venéreas y, sobre todo, la locura:

En realidad no es allí [en las enfermedades venéreas] donde debe buscarse la verdadera herencia de la lepra, sino en un fenómeno bastante complejo, y que el médico tardará bastante en apropiarse. Ese fenómeno es la locura. Pero será necesario un largo momento de latencia, casi dos siglos, para que este nuevo azote que sucede a la lepra en los miedos seculares suscite, como ella, afanes de separación, de exclusión, de purificación que, sin embargo, tan evidentemente le son consustanciales.

Los apuntes de Foucault señalan una vía para examinar la figura del leproso —y otras figuras de exclusión— en la obra de Ramos Sucre. ¿Acaso no se ha caracterizado en los tiempos modernos a los disidentes políticos como vagabundos o cabezas alienadas?

Antología de Ramos Sucre en la red

La Biblioteca Digital Ayacucho ofrece en formato .pdf la Antología de José Antonio Ramos Sucre. Esta selección incluye una polémica introducción de Salvador Tenreiro. Pueden descargarla en este enlace.

* Notas relacionadas: Obra completa de Ramos Sucre para bajar (archivo .pdf).